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Educación

“No sé qué puede hacer la IA”

La fricción de imaginación es el verdadero freno de la adopción — y no se resuelve con una licencia.

Juan Segundo Hevia27 jul 20266 min de lectura

La mayor barrera para que un equipo use IA no es el precio ni la tecnología: es que la gente no sabe qué puede hacer la herramienta, así que tampoco sabe cómo podría ayudarla. A eso lo llamamos fricción de imaginación, y se rompe con una victoria concreta sobre una tarea propia, no con un tutorial.

En casi todos los diagnósticos que hicimos este año se repitió la misma frase. Me la dijo una administrativa que lleva veinte años trabajando con Excel. Y también me la dijo su jefe: no sé qué puede hacer la IA, entonces tampoco sé cómo me puede ayudar.

¿Por qué un curso no alcanza?

Un curso enseña la herramienta en abstracto: acá está el chat, así se escribe un prompt, estas son las funciones. Después deja al empleado con la parte difícil, que es traducir todo eso a su propio trabajo. Esa traducción es justo lo que no sabe hacer todavía. Por eso el curso se olvida en una semana.

¿Qué rompe la fricción?

Ver la propia tarea hecha. Cuando una persona toma algo que hace todas las semanas —armar un reporte, responder consultas repetidas, ordenar datos sueltos— y lo ve resuelto por la IA en veinte minutos, la pregunta cambia. Ya no es qué puede hacer la IA. Es qué otra cosa mía puedo pasarle.

El día que alguien automatiza su primera tarea deja de necesitar que le expliquen para qué sirve la IA. Empieza a buscarle usos solo.

¿Por dónde conviene empezar?

Por una tarea concreta, repetitiva y aburrida, en el rol de la persona que la sufre. En las pymes con las que trabajamos, administración es casi siempre el mejor primer paso: mucho volumen, mucha repetición, y gente que valora recuperar horas. La victoria tiene que ser suya, no un ejemplo de otra empresa.

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